Este histórico evento fue un regalo de la Reina Isabel para su nieto, así como también para los 1,900 invitados oficiales y para el millón de visitantes que llegó a Londres para la ocasión.
Su transmisión en vivo a través de todos los medios posibles fue un acto de cortesía para los más de 2,000 millones de personas que lo sintonizaron alrededor del mundo. Ha sido el acto de mayor envergadura organizado por la realeza inglesa desde las nupcias de Carlos y Diana hace 30 años.
Mientras tanto, otros 5,000 policías uniformados y encubiertos vigilaban la ciudad de Londres ante amenazas de desórdenes por parte de grupos anti-monárquicos y extremistas.
El Arzobispo de Canterbury condujo la ceremonia, la cual fue amenizada por el Coro de la Abadía de Westminster, la Orquesta de Cámara de Londres, los trompetistas de la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Percusionistas de Londres y el Coro de la Capilla Real.
Participaron además en la animación y en el desfile la Banda de los Coldstream Guards, la Queens Guard, la Royal Navy Band, la Banda de los Welsh Guards, la Escolta Soberana, el Primer Batallón Irlandés, la Escolta del Capitán, la caballería de los Blues and The Royals, la caballería Household Calvary, la Central Band of the Royal Air Forces, la Banda de los Grenadier Guards, la Banda de los Scots Guards, el Regimento Princesa de Gales, entre otros.
Los padrinos de la boda fueron el Príncipe Harry, hermano de William, y Phillipa Middleton (Pippa), hermana de Catherine. La Reina nombró hoy mismo a la pareja de recién casados Duque y Duquesa de Cambridge.
